En todas nuestras actividades, los aspectos de seguridad reciben una atención prioritaria.
Para ello debemos:
Promover la cultura de la seguridad como objetivo empresario.
Velar por el cumplimiento de los requerimientos legales relacionados con la seguridad y la protección del personal, la sociedad y el ambiente.
Garantizar el cumplimiento de las normas y guías nacionales e internacionales a las cuales la empresa adhiera.
Continuar mejorando las prácticas de seguridad existentes.
Mantener hacia la seguridad una actitud basada en la autoevaluación, la realimentación de la experiencia y la anticipación a posibles degradaciones, teniendo en cuenta el progreso de los conocimientos e impulsando la mejora continua.