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Al servicio del medioambiente
Medio Ambiente / 9 May, 2018

Al servicio del medioambiente

Nucleoeléctrica Argentina realiza análisis periódicos del aire, el suelo y el agua, con el objetivo de analizar el impacto de la industria en su entorno. Estos estudios nos permiten comprobar que en 40 años de operación las centrales nucleares no han modificado el entorno.

La industria nuclear es líder en controles de seguridad sobre su propia actividad. Llevar un exhaustivo control sobre sus operaciones es más importante aún que la producción de energía.
La industria nuclear trabaja en un medio ambiente determinado y por eso analiza los posibles impactos ambientales que la actividad puede generar, como en cualquier otra industria.
La entidad que proyecte construir y operar una planta nucleoeléctrica en la Argentina debe demostrar ante la Autoridad Regulatorio Nuclear (ARN), previo al inicio de su construcción, cuál será el impacto de la actividad.
Tanto en el Complejo Nuclear Atucha en la provincia de Buenos Aires, como en la Central Nuclear Embalse en Córdoba, se efectúan mediciones radiológicas en las matrices sólidas, líquidas y gaseosas, en las que se podría generar un impacto.
En el caso de la matriz líquida, en Atucha se hacen mediciones sobre el agua del Río Paraná de las Palmas, el agua de lluvia, en las napas, en los tanques de agua, en el condensado del ambiente y en la leche de las vacas de las zonas aledañas a la Central.
Lo mismo se lleva a cabo en Embalse. Cada tipo de muestra es analizada en el Laboratorio de Análisis Ambientales que la  planta tiene dentro de su predio, recurriendo para ello a la técnica de espectrometría gama o de centelleo líquido. El programa de muestreo más intensivo corresponde al del agua, e incluye muestras no solamente del Embalse, sino también del Dique Piedras Moras y los ríos La Cruz y  Santa Rosa de Calamuchita.
En el caso del análisis de la matriz sólida, los responsables de los laboratorios de Nucleoeléctrica toman muestras de tierra, sedimentos, verduras plantadas en la zona, pasturas, frutas y también sobre peces del Río Paraná y del lago de Embalse.
Además, se analiza el aire que rodea a las plantas. En este caso la empresa cuenta con  estaciones fijas de monitoreo online, ubicadas en un radio de 10 kilómetros alrededor de la planta. Los medidores analizan constantemente las masas de aire, lo que permite realizar un muestreo continuo.
El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) exige estándares de excelencia para la actividad y por eso es necesario realizar mediciones  y controles permanentes basados en modelos de análisis validados mundialmente.
De esta manera, Nucleoeléctrica Argentina controla el entorno que rodea a las instalaciones y comprueba que en 40 años de operación segura, no se ha tenido deterioro alguno.
 

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