En una entrevista exclusiva para TELAM, el ingeniero Héctor Apesteguía, gerente General de ENSI, la sociedad del estado que opera la Planta de Agua Pesada (PIAP), expresó que hoy las prioridades de producción se concentran en satisfacer las necesidades internas. En especial, con terminar las 700 toneladas de agua pesada que se necesitan para poner en marcha la nueva Central Atómica Atucha II.
En total, la carga inicial del reactor y del sistema de extracción de calor requerirá alrededor de 700 toneladas de agua pesada que serán producidas íntegramente por la PIAP de Arroyito (Neuquén). Según Apesteguía, este “contrato se acordó al costo, es decir sin ninguna utilidad para ENSI. Pero esta modalidad, convenida con la Secretaría de Energía y el Ministerio de Planificación, fue lo que nos permitió acondicionar la PIAP”.
Justamente, para cumplir con la demanda de Atucha II fue necesario reinaugurar una de las líneas de producción que hacía siete años que estaba parada. Durante esos años, la planta tuvo que “rebuscárselas” para sobrevivir. “Hacíamos servicios y algunas reposiciones para Atucha I y Embalse. También produjimos el agua pesada para el reactor que INVAP vendió a Australia. Pero siempre teníamos confianza, aunque Atucha II estuvo muerta y sepultada varios años. Por suerte, este gobierno la desenterró”, recordó Apesteguía.
El agua pesada opera como moderador y refrigerante de los reactores de las centrales nucleares que funcionan en base de uranio natural. En una central como Atucha II, el agua pesada producida estará destinada a absorber calor en el reactor y a actuar como vehículo para transmitir la energía térmica hacia los generadores de vapor. En los generadores, el agua pesada intercambia calor con un circuito secundario de agua liviana, la que se transforma en vapor y acciona un turbogenerador.
La producción de las 700 toneladas de agua pesada para Atucha II debería haber llevado tres años y medio de trabajo. “Eso es lo hubiéramos tardado si hubiésemos tenido la planta en régimen. Pero fue necesario empezar desde cero y hacer varias reparaciones en toda la parte del circuito de agua de enfriamiento que sufrió las consecuencias de estar esos siete años parados”, explicó Apesteguía, luego de precisar a TELAM que para había sido necesario sustituir los tubos de casi todos los intercambiadores. “Estamos muy satisfechos con cómo quedo la planta luego de las reparaciones que le hicimos”.
“Ahora, por suerte, vamos a llegar a tiempo para Atucha II —afirmó entusiasmado— aunque para el próximo desafío, que esperamos que sea la cuarta central nuclear, nos gustaría poder hacerlo un poco más rápido”.
¿Cómo se piensa aumentar la productividad? “Ojala tengamos que aumentar la capacidad de producción en el futuro, pero eso va a estar en función de la cantidad de centrales con esta tecnología que se construyan en Argentina y en el mundo. Hoy la tecnología predominante es la que utiliza uranio enriquecido y agua natural. Y los países que tienen reactores con agua pesada son China, Corea del Sur, Canadá, Argentina y Rumania. Entonces, en la medida en que se construyan más centrales de este tipo, tendríamos que aumentar la producción. Aunque yo preferiría que se hicieran más centrales en el país para que las proveamos acá. Nuestra planta es un reaseguro de que la Argentina puede seguir con la línea de reactores que en su momento eligió. Tiene garantizada una producción propia de agua pesada y no tiene que depender de nadie para conseguirla”, enfatizó.
Por el momento, con la planta funcionando en forma permanente, Apesteguía indicó que “se tienen muchas posibilidades de optimizar la productividad. Uno no puede hacer mejoras arrancando un poquito y parando. Porque para optimizar se necesita tiempo y también hacer muchas pruebas: ir variando parámetros de proceso, como presiones, temperaturas, jugar con la concentración de catalizador… Porque esto no es como una planta de fertilizantes, como las que hay millones en el mundo y están muy probadas. Plantas de agua pesada no hay muchas y no tenemos a quién preguntar. Los especialistas en nuestra planta somos nosotros mismos, quienes tenemos el know how de la producción de agua pesada somos nosotros y, justamente por esto, somos los que tenemos que ir trabajando en su optimización”. |